martes, 30 de diciembre de 2008

Baile, mascara y rojo neón

Baile. Me recuerda que falta algo, el baile se torna un tanto patético. No jazz!! es una joda de música. Sino el baile a la fructífera inmundicia humana. No rock!! Se ha vendido y prostituído, los hippies barateros jodieron todo y sus abortos los grunge aniquilaron todo. Baile al tiempo, al mundo al ser dilucidado por la tierra, tecné-arte. Baile serio, sin risa, resignificando el ritual. Que Dios juega al perdido en un árbol: miercoles universal, trágico, grís; habla con un mudo y le canta a un sordo. Sólo Nietzsche sabe de eso: atónito al mundo, transparente, obscuro, fulminánte: Nietzsche es sólo a través de la palabra; es todos nosotros que nos matamos sin voluntad de poder, por lo tanto esa posibilidad del nuevo valor se aniquila. El baile es el baile de buitres en un desierto que con el sol hace de los cuerpos muertos cadáveres pestilentos. Nietzsche ha muerto!! Y el baile ahora es difuso, aparente, nos situa en el valle de los desposeídos de ritual. Sin baile serio, la fiesta apaga la alegria, esa ciencia gallarda que no es risa estúpida de generaciones sin sentido, sino aquello que trastoca el dolor y la tragédia.
Ahora todo es mascara. Nos escondemos y nos representamos. Somos cara de murciélagos, tortugas, simios, jaguares: todas las representaciones animalezcas. El cuerpo de nosotros los mexicanos transgrede la forma humana. Fingimos y aparentamos, nos averguenza ese baile teológico y filosófico que nos creaba en el tiempo espacio real: presente, vida. Ahora nos inventámos mitos y el rojo neón nos absorbe con el alquímico mundo de las plasticidades. Todos queremos conservarnos en este valle de cuerpos semi-muertos hasta el último momento: sirios, velas, anonadamiento de plegarias que rebazan los ecos de las ánimas. No eramos mascara sino la luna llena y de pronto, el ocaso llegó sombrío lujurioso de absorver la luz de la luna y le quito el sentido del aullido al lobo. Pero por Dios, que el grito de nosotros es por el regreso al rito de los vivos en el que habrá baile serio, rostro sin mascaras y se apagarán las luces rojo-neón. Dios es la máquina que alimenta al diablo y el diablo a Dios, son mutuos: son la estirpe de la vida, la resurrección y el sufrimiento. Acabemos con eso: !Artaud! Dadnos la fuerza para acabar con el juicio de Dios y resignificar el rito y el mito.

JJA Radiactivo

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