DETECTANDO UN PENSAR ASISTEMÁTICO.
autoderrota imparcial desencantos e inmagnanimidades recurrentes por la vida que se desenrolla como un manifiesto de desolaciones. Las habitaciones de tu mente desquebrajan, en las ventanas al fondo los horizontes se cierran con la vertical del hombre; una puerta al fondo, las puertas no son para entrar y salir, únicamente para estorbar. Las puertas de lo desconocido ¿quién va entrar primero? ¡asoma! viaje surreal
El Señor Valdepeñas en su carro majestuoso y con placas del Estado Mayor, acomodaticio el hombre, va a presenciar la opereta de Larga Sinfonía de la Podredumbre Humana. Lo acompañarán los hombres de Estado para continuar en un banquete de asuntos internacionales: COMERCIALIZAR LA VIDA. El Señor Valdepeñas no sabe realmente que él es el protagonista de la opereta junto a su compinches Hijosputa. Ellos han creado de la vida un moderno teatro absurdo; pero no se trata de ver quien es más títere, sino de salir del Samsara, y de que cada día no nos cosifiquen más. Lo único que sé es que la juventud norteamericana es la más idiota del planeta y lo que me conmueve realmente es que las agencias-mafias tipo CIA nos vendan plastificadamente este "modelito"... Cancún es tierra de ineptos junto con sus cangrejos rellenados exóticamente al mojo de ajo, y sus arrugados dolarucos. De ello koyanisgatsi se había dado cuenta hace mucho tiempo y por ello se refugiaba en el solar ocio de lo discontinuo, a veces no alcanzaba a distinguir entre el ocio formal y el ocio indisciplinado, aquél que formaba parte de la tradición visionaria y el razonado desvarío de los sentidos, y las facultades; koyanisgatsi emprendía la prometeica idea de «contemplar el mundo en un granito de arena». Era tanto lo que lo había conducido a sus reflexiones que en su libreta había escrito algo que ya recitaba de memoria por las calles: AQUÍ LES ENTREGO SU CIVILIZACIÓN COMERCIAL.
Así que koyanisgatsi enfatizó que el Señor Valdepeñas y su clase parasitaria debían de ser erradicados y extinguir su modernizado feudalismo, así que estudiaba en las noches calurosas para convertirse en un bodhisattva social que en términos anarquicos y antiguos era el equivalente al código de los samurais, no obstante sin peleas y guerras, sino de salvación inconmensurable... salvación de uno mismo y los demás para no caer en los monotonos arquetipos de la masificación. Por aquel entonces koyanisgatsi se embebía del complejo de edipo y sus símbolismos, creía que era algo universal pero en bases sociales y por ello, lo apropio a los términos sociales de fornicar con la madre (la vida), y matar al padre (el status quo, el Estado absolutizador). Follar con la madre, es decir hacer el amor con la vida misma, significaba armonizar en el entorno y saborear bálasmos de existencia vivificadores del espíritu. Matar al padre era eliminar el estado de cosas petrificadas cuyos sistemas envenenan la vida misma como la economía, la publicidad subliminal, el petroleo, la industria. Así que edipo lo estaba salvando -creyó él- pero aquello era cortamente y muy relativo así que necesitaba buscar nuevos paradigmas que dieran con ese elixir de la vida que él ya estaba bebiendo
Axlugo
lunes, 16 de junio de 2008
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