Que buena limosna, los dioses deben de estar felices, de fiesta. La algarabia de la donacion, el turisomo alternativo, pero no soy yo es el otro, si aquel que me dio vida, me crispo al infinito como una cascara de platano debajo del zapato metafisico. No soy yo, no no soy yo, es el infeliz del dia de fiesta. Brindo con Ud hermanos, por lo invisible y contemporaneo.
Heraclito Monteamor
martes, 17 de junio de 2008
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